
La serie de Netflix Adolescencia, que cuenta la historia de un adolescente que asesina a una compañera de clases, ha tocado una fibra sensible en el Reino Unido. Más allá de la ficción, el drama ha abierto un debate profundo sobre el impacto de la violencia en la juventud, la misoginia, y el rol de las redes sociales en todo ello. Consciente de ese eco social, el gobierno del primer ministro Keir Starmer decidió que la serie se proyecte de forma gratuita en escuelas secundarias como parte de una campaña educativa.
La decisión llega en un momento en que la violencia en el país se siente con fuerza. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), entre 2022 y 2023 se registraron más de 50.000 delitos con cuchillos u objetos punzantes solo en Inglaterra y Gales. En esos mismos incidentes, 250 personas perdieron la vida.
El clima de inseguridad no solo se refleja en los crímenes cotidianos, el Índice Global de Terrorismo 2025 sitúa a Europa como la región occidental más afectada por ataques terroristas, un dato que no pasa desapercibido en la opinión pública británica.
Aunque en los rankings internacionales el Reino Unido sigue apareciendo como un país relativamente pacífico, el Índice de Paz Global 2024, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (Institute for Economics and Peace), lo coloca en el puesto 34 de 163. El informe señala que los delitos violentos han aumentado más de un 20% en los últimos diez años, alcanzando cifras que superan los 1.200 incidentes por cada 100.000 habitantes. En particular, los delitos con armas blancas han crecido en más de un 20%, con 72 casos reportados por cada 100.000 personas en Inglaterra y Gales.
Todo esto refleja un malestar profundo, que muchas veces se intenta clasificar bajo etiquetas como misoginia o crímenes de odio, pero que en realidad responde a múltiples causas. Frente a ello, el gobierno ha optado por una medida que, si bien busca generar conciencia, puede ser vista como una respuesta simbólica ante un problema estructural que necesita mucho más que una pantalla.
Asimismo, llama la atención lo rápido que reaccionó el primer ministro luego de ver la serie. El gesto es visible, mediático y conecta con la sensibilidad del momento. Pero al compararlo con otros casos igual de graves o incluso de larga data, la diferencia es notoria. Uno de ellos es el escándalo de las bandas de captación de menores (grooming gangs), redes que durante décadas operaron en distintas ciudades inglesas abusando sistemáticamente de niñas vulnerables. Aunque muchas de estas bandas estaban compuestas por hombres de origen paquistaní, el tema fue ignorado por mucho tiempo por las autoridades, y la respuesta del Estado nunca fue realmente contundente. A pesar de la presión pública y la solicitud formal de Kemi Badenoch, líder de los Conservadores, para impulsar una investigación nacional, el gobierno decidió no actuar. Esta disparidad en la reacción oficial genera dudas, y lleva a la pregunta de si el gobierno mide con la misma vara todos los casos de violencia o si hay temas que prefiere no tocar.
Si esta apuesta por la cultura y la sensibilización surtirá efecto, aún está por verse. Lo cierto es que Adolescencia se ha convertido en un fenómeno global desde su estreno en marzo y Netflix confirmó que ya suma más de 66,3 millones de visualizaciones en todo el mundo y es una de las más comentadas del Reino Unido en los últimos años.