04/04/2025 - Edición Nº787

Política

A 43 años de la guerra de Malvinas

Juan José Gómez Centurión: “Malvinas está por encima de cualquier identidad política”

02/04/2025 | En diálogo con este medio, el veterano de guerra y exmilitar Juan José Gómez Centurión reflexiona sobre el legado de la gesta de Malvinas, la identidad nacional, y cómo el reclamo de soberanía puede aún ser un factor de unidad para los argentinos.



Cada 2 de abril, Argentina recuerda uno de los capítulos más intensos y dolorosos de su historia reciente: el inicio de la Guerra de Malvinas en 1982. Esta fecha, lejos de ser solo una conmemoración bélica, se ha transformado en un símbolo de memoria, soberanía y reclamo histórico. Es un día donde el homenaje a los caídos, el respeto a los veteranos y la reafirmación del reclamo sobre las islas se entrelazan con el sentimiento de identidad nacional. En un país muchas veces fragmentado por divisiones políticas, Malvinas emerge como una causa común, capaz de convocar transversalmente a la sociedad.

Entrevistar a Juan José Gómez Centurión en esta fecha aporta una voz autorizada y profundamente involucrada con aquel conflicto. No solo por su condición de veterano de guerra, sino por su mirada crítica y analítica sobre el presente del país en relación a la soberanía, la identidad y la memoria. Sus palabras no solo rescatan vivencias del pasado, sino que invitan a reflexionar sobre el futuro de Argentina y el lugar que ocupa la causa Malvinas en la construcción de una nación unida.

—¿Cuál considera que es la enseñanza más importante que los jóvenes y las futuras generaciones deben extraer del 2 de abril?
Creo que la gesta de Malvinas y sus hombres, los hombres que dieron su vida, aquellos que volvieron heridos, mutilados, que combatieron en beneficio de las generaciones venideras que son las actuales, aquellos hombres que dieron su vida sin conocer por quién daban su vida, me parece que son un faro y son un ejemplo para la juventud actual y para la juventud del futuro.
Son un ejemplo en materia de amor a la patria, que es ese amor que se da hacia quienes no se conoce, solamente por el sentido de identidad de lo que significa la nación y la patria. Entonces me parece que ese es un ejemplo para los jóvenes del futuro y los actuales.

—¿Considera que las políticas actuales reflejan un compromiso con la identidad nacional?
Creo que hace muchos años, hace décadas, que venimos con gobiernos que lo que hacen es alejar a la población de ese sentido de identidad nacional. Hemos tenido en general gobiernos globalistas, tratando de imponer valores culturales totalmente ajenos a nuestra identidad nacional.
Este gobierno, por lo menos hasta ahora en su primer año de gestión, ha demostrado en el plano discursivo estar bastante más alineado con un proceso de identidad nacional, aunque todavía en términos de políticas públicas no se consolida en forma concreta.

—¿Cómo evalúa la política exterior argentina respecto a Malvinas en comparación con administraciones anteriores?
En todos los gobiernos post-Malvinas lo que se vio, en términos de relaciones exteriores y específicamente en relación al tema Malvinas, es un deambular errático a lo largo del mundo, sin definir una política exterior clara que permita un marco de alianzas que acerque un modelo de negociación o presión sobre Gran Bretaña.
En general, lo que hemos visto son muchísimos años de gobiernos globalistas, más alineados con patrones de intereses externos que con los intereses de Argentina. Todavía no se ve en este gobierno una política exterior clara, con cambios de cancilleres y demás. Por lo menos en lo discursivo se nota una intención de dar vuelta a ese proceso, pero todavía, en hechos concretos, falta mucho.

—¿Qué diferencias observa entre la postura del presidente Javier Milei, admirador de Margaret Thatcher, y la de la vicepresidenta Villarruel, hija de un veterano de Malvinas?
Las posturas diferenciadas del presidente y de la vicepresidenta me parece que se originan en los planos de preferencias personales. El presidente, como economista, admira la gestión económica de Thatcher.
Y bueno, naturalmente, por el hecho de que el padre de la vicepresidenta fue veterano, tiene un proceso de mayor alineación con la causa Malvinas.
Ahora bien, más allá de lo discursivo, más allá de las posturas individuales o íntimas, eso se tiene que concretar en políticas públicas.
Hay que decir a favor del presidente Milei que ha sido uno de los pocos presidentes que, por lo menos el año pasado —no sé qué pasará mañana—, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, formó el 2 de abril frente a la tropa formada, y dirigió sus palabras a los veteranos de guerra.
Eso lo distingue de las gestiones anteriores, donde ningún presidente tomó su cargo de comandante de las Fuerzas Armadas desde ese lugar revindicó a Malvinas.

—¿Cuál considera que debe ser la postura nacional ideal sobre la soberanía de Malvinas?
La postura de Argentina con respecto al reclamo de las Islas Malvinas es clarísima, y además es una pauta constitucional. Tal vez sea uno de los pocos aportes positivos que hace la Constitución.
La postura es clara: es la reivindicación de los derechos soberanos de la Argentina sobre Malvinas. A pesar de la confusión de algunos cancilleres, Argentina tiene una postura clarísima sobre las islas.
La autodeterminación de los isleños es falsa y contradice dos dictámenes de la Asamblea General de Naciones Unidas, que obligan a Gran Bretaña a sentarse con Argentina a negociar la soberanía de las islas.
Además, el tema Malvinas es un conflicto de soberanía y no de autodeterminación de los pueblos. Hay que tener en claro que se deben considerar los intereses de los isleños en términos de su vida, de su integridad personal y material, pero no sus deseos.
Eso tiene que ser una postura clarísima de la Argentina con respecto a las islas.
Un punto más donde también se confunden muchos: cualquier acuerdo de cooperación que se haga con Gran Bretaña para la explotación de petróleo en torno a las islas Malvinas transforma a Gran Bretaña en un país ribereño del Atlántico Sur, cosa que no es legalmente. Se trata de unas islas que son argentinas.

—¿Puede el tema Malvinas unir a los argentinos más allá de los intereses políticos?
En el sentir del pueblo argentino, y esto se nota cuando uno recorre la República Argentina, tal vez Malvinas sea el único punto claro, concreto, el objetivo nacional clarísimo que está por arriba de cualquier bandería política.
Yo lo he vivido a lo largo de los últimos 20 años, por lo menos, recorriendo el país. Donde hay gente de políticas, sectores sociales, económicos, de distintos intereses, siempre hay un reconocimiento al tema Malvinas.
Se reconoce a los veteranos por encima de cualquier otro interés.
Eso ha sido una de las cosas que nos ha permitido confrontar y sobrellevar la política de desmalvinización de casi 40 años, donde se intentó instalar en la cabeza de los argentinos los argumentos británicos.
Pero terminaron instalando Malvinas en el corazón de los argentinos.
Malvinas es una causa nacional, está por arriba de cualquier identidad política. Gracias a Dios, uno lo ve a lo largo y ancho del país: en municipios de todo tipo de color político, el homenaje del 2 de abril hacia los veteranos de guerra está por encima de cualquier identidad política.