
La relación entre Javier Milei y Donald Trump ha sido presentada en reiteradas ocasiones como un lazo ideológico y personal cercano. Sin embargo, algunos gestos recientes del expresidente estadounidense y de su entorno han puesto en duda esa supuesta amistad incondicional.
Uno de los puntos que reavivó el malestar fue la definición oficial de Estados Unidos sobre las Islas Malvinas. El gobierno norteamericano, incluso bajo administraciones republicanas, sigue refiriéndose a ellas como "Falkland Islands", validando de facto la posición británica sobre la soberanía del archipiélago. Para un presidente como Milei, que busca afirmarse en el reclamo por las islas pero también en su cercanía con Trump, esta ambigüedad resulta difícil de sostener.
A esto se suma la decisión reciente del gobierno estadounidense de aplicar un arancel del 10% a todos los países de Sudamérica, sin distinguir entre aliados o rivales ideológicos. Ni Brasil de Lula, ni Colombia de Petro, ni Argentina de Milei recibieron un trato diferencial, lo que pone en evidencia que no hay un favoritismo tangible hacia el gobierno libertario.
Asimismo, ayer 2 de abril, fecha en que Argentina conmemora a los caídos en la guerra de Malvinas, cerró con una señal particularmente llamativa: el presidente Milei compartió en su cuenta de X (antes Twitter) una canción del grupo británico Queen, con una referencia a la "amistad". En un contexto tan sensible para la memoria argentina, ese gesto puede ser leído por algunos sectores como una desconexión simbólica con el sentir nacional.
Mientras Milei insiste en proyectar cercanía con Trump, los gestos concretos muestran que esa relación podría no ser tan fluida ni prioritaria como se busca mostrar. En el plano diplomático, los detalles también hablan. Y a veces, con más contundencia que los discursos.