
En medio de esta danza de designaciones y traslados, Miguel Angel Hildmann, quien fue delegado permanente ante la UNESCO, está de regreso. Su reingreso, mediante el Decreto 246/2025, firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Gerardo Werthein, se justifica por “razones de servicio”. ¿Razones de servicio? Suena impresionante, ¿verdad? Pero uno no puede evitar preguntarse qué tan crucial es su presencia en esos lugares.
Hildmann había sido designado bajo el gobierno de Diana Mondino en febrero de 2024. Su nombramiento se formalizó en el Decreto 162/24, un documento que ahora reposa en el limbo de la burocracia tras la emisión del nuevo. Su regreso es un recordatorio de que el mundo diplomático tiene un ritmo que se asemeja más a un vals encantador que a un acelerado tango argentino. Los gastos del traslado, como es de esperar, serán cubiertos con el dinero del contribuyente, ya que se imputarán a las partidas presupuestarias de la Jurisdicción 35. Eso sí, la burocracia nunca descansa y habrá que asegurarse de que cada centavo esté registrado y archivado correctamente. ¡Una hazaña!
En este emocionante rompecabezas, también se ha oficializado la designación de Juan Ignacio Roccatagliata Beguiristain como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Argentina en Djibouti. Sí, Yibuti. Mientras muchos aún intentan pronunciar el nombre correctamente, nuestro nuevo embajador ya tiene la responsabilidad de representar al país en un rincón del mundo que, seamos sinceros, probablemente pocos sepan ubicar en un mapa. Pero eso no es todo: Roccatagliata también seguirá supervisando la Embajada en Etiopía. Así que, si no lo encuentran en uno de estos países, busquen en un mapa.
Por si esto no fuera suficiente, Luis Alejandro Levit, el actual embajador argentino en Kenia, ahora se hará cargo también de la República Federal de Somalia. ¿Por qué no? Al parecer, la diplomacia a tiempo parcial está en auge, y Levit no se detiene ante la idea de expandir su carga laboral. Después de todo, ¿qué podría salir mal?
El último movimiento en este cambiante tablero diplomático es Alan Claudio Beraud, quien ha sido nombrado representante ante Uruguay. A lo largo de su trayectoria, Beraud se había ganado el título de Representante Permanente de la República para MERCOSUR y ALADI. Su nueva designación llega justo en un período en el que la política uruguaya está experimentando cambios con la entrada de Yamandú Orsi a la presidencia.
En este contexto, es imposible no reflexionar sobre las palabras de Carlos Enciso Christiansen, quien recientemente dejó la embajada uruguaya en Argentina: “Podemos comentar que cumplimos con aquello que dijimos en el Senado y al presidente de la República, mejorar las relaciones, tender puentes y fortalecer los lazos con Argentina”. Un ideal noble, a pesar de que desarrollar conexiones con actores políticos que parecen ir a contramano de lo que piensa el presidente argentino.
En resumen, la Cancillería Argentina sigue adelante en su camino hacia la consolidación de relaciones diplomáticas, eligiendo nuevos representantes que, sin duda, enfrentan la ardua tarea de hacerse notar en destinos a menudo ignorados o con ideología completamente opuesta. Será interesante observar cómo se desarrolla esta trama en los meses venideros, en un relato que promete, sin duda, ser tan intrigante como cualquier película de espionaje.