
por Florencia Gutiérrez
El gobierno argentino sigue intentando llevar calma a los inversores, pero en los últimos días estuvo lejos de ser exitoso. Ante un mercado expectante por las implicancias que tendrá el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, especialmente en términos de régimen cambiario y liquidez del Banco Central, el Ejecutivo responde con presiones políticas sobre el propio Directorio del FMI para habilitar desembolsos más importantes de lo usual.
Mirándolo en perspectiva, el ministro de Economía, Luis Caputo, solicita otra vez excepciones para Argentina (recordemos que en 2018, el gobierno de Mauricio Macri pidió el préstamo más grande en la historia del propio Fondo, y muy por encima de lo que la cuota Argentina en el organismo sugería), intentando hacer valer su máxima carta: la afinidad política entre el presidente argentino (en ese entonces Macri, hoy Javier Milei) y su par estadounidense (ayer y hoy, el mismo: Donald Trump).
Con el correr de los días, se han ido revelando distintos aspectos del acuerdo a celebrarse, según las partes, este mismo mes. El nuevo crédito será en el marco de un acuerdo de facilidades extendidas (EFF por sus siglas en inglés), en el cual los primeros 4 años el FMI establece metas cuantificables cuyo cumplimiento habilita desembolsos del organismo. Pero el monto total del acuerdo se paga a 10 años, con un período de gracia inicial de 4 años y medio.
El viernes 21 de marzo, el portal internacional Bloomberg había publicado que el monto del acuerdo sería de 20.000 millones de dólares. El 27 de marzo, fue el propio ministro de Economía quien confirmó la cifra, al confesar que le había solicitado a la titular del Fondo decir el monto.
Pese a ello, horas después en su conferencia habitual, la vocera del FMI, Julie Kozack, dijo no poder confirmar la cifra, pero evidentemente la presión llevó a que menos de un día después publique en sus redes sociales que las autoridades argentinas haboian solicitado un paquete de 20.000 millones que debía ser sometido a la decisión del directorio.
A partir de allí, el consenso es que los USD 20.000 millones es el monto total del acuerdo, esto es, USD 14.000 millones para refinanciar los vencimientos del capital que Argentina tiene con el organismo en los próximos cuatro años, y USD 6.000 millones constituyen nuevo endeudamiento.
Cómo sigue
La discusión con el Fondo parece ahora centrarse en cómo se distribuirán los desembolsos de los USD 20.000 millones. La consultora 1816 relevó los programas del FMI en este siglo y concluyó que en el 59% de los acuerdos, el primer desembolso fue de hasta el 20% del monto total (equivaldría a 4.000 millones en este caso), y sólo en el 8% de los casos, el monto inicial fue superior al 50% del total (equivaldría a 10.000 millones en este caso).
En las últimas horas, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, calificó como razonable la pretensión de Argentina de obtener un desembolso inicial del 40% (USD 8.000 millones) pero la política juega su juego: la legisladora norteamericana María Elvira Salazar, cercana a Trump, publicó la carta que le hizo llegar al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, solicitando un desembolso inicial del 75%, esto es, USD 15.000 millones.
En definitiva, en esta disputa, el gobierno presiona por maximizar ese monto inicial, ya que al fin y al cabo es el que determinará si puede sostener (o no) este tipo de cambio atrasado hasta las elecciones de octubre.