04/04/2025 - Edición Nº787

Internacionales

Aranceles de Donald Trump

Fabio Valentini: “Los aranceles son impuestos disfrazados que empobrecen al mundo”

04/04/2025 | El economista venezolano, experto en la Escuela Austriaca de Economía y empresario en el sector alimentario, analiza el impacto que podría tener la propuesta de aranceles anunciada por Donald Trump. Valentini plantea sus reflexiones sobre las implicancias de esta medida para la economía global, el comercio internacional y las relaciones geopolíticas.



Fabio L. Valentini es economista, empresario y especialista en la Escuela Austriaca de Economía. En esta entrevista analiza con profundidad la estrategia de política comercial anunciada por Donald Trump en el marco de una nueva posible guerra comercial. Desde su perspectiva como director de dos grupos empresariales en Venezuela y con una sólida formación académica —graduado en Economía por la Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela), con maestrías en Gestión Pública por el Instituto Atlántico de Gobierno (España) y en Administración de Empresas por el IESA (Venezuela)— Valentini ofrece una mirada crítica al impacto económico global de los aranceles estadounidenses. 

  • ¿Cuál cree que será el impacto económico, tanto para Estados Unidos como para el comercio internacional, de implementar un arancel universal base del 10%?

El impacto más severo, de mantenerse la política de los aranceles universales base del 10% sin una negociación previa para enmendarla, es que esta postura va a afectar directamente el crecimiento económico global. ¿Por qué? Porque de alguna u otra manera, esto lo que va a hacer es encarecer la vida del consumidor final.

Muchos productos se verán afectados. Este 10% va a, de alguna manera, aumentar el precio individual de esos bienes. Habrá consumidores —y dependiendo de la elasticidad del bien— que seguirán comprándolos a pesar del 10% adicional, es decir, que son bienes más inelásticos. Pero habrá otros que desplazarán su consumo hacia otros productores o sencillamente a bienes más económicos.

Si vemos esto en una visión global, los aranceles terminan siendo impuestos. Y como toda carga impositiva, y como bien lo dice la palabra 'imposición', esto termina alejando la inversión extranjera, termina alejando la confianza de los inversores. Pero sobre todo, termina alejando la capacidad del orden espontáneo que tienen los individuos de perseguir sus propios intereses y actuar en función de la información que tienen a disposición. Esto, en términos generales, lo que va a hacer es que las personas generen menos riqueza. Por tanto, tendremos un menor crecimiento económico.

  • ¿Cómo afectará esta medida a las cadenas de suministro globales, especialmente en sectores estratégicos como tecnología, automotriz y manufactura?

En relación a las cadenas de suministro, el impacto inicial es el encarecimiento de los costos directamente por esta nueva imposición. Esto llevará a que estos sectores tomen la dura decisión de mudar operaciones, en este caso a los Estados Unidos, dependiendo de cuáles sean esas condiciones, o sencillamente presionar a los interlocutores para que exista un acuerdo mutuo.

Particularmente en la industria automotriz y manufacturera, uno de los alegatos de Trump es que a los vehículos fabricados, por ejemplo, en Tailandia se les aplica un impuesto del 60%, mientras que Estados Unidos solo aplica un 3%. El volumen de vehículos manufacturados en Tailandia, si desea mantener su cuota de mercado en Estados Unidos —que es importantísima, porque el mercado norteamericano representa entre el 30 al 35% del PIB global y del comercio internacional— se verá afectado.

Eso es un tercio del pastel. Y si además es un país que viene de la tecnología, automotriz y manufactura, las presiones son la base para, de alguna manera, llegar a puntos de negociación en los cuales exista una contraoferta por parte de los países hacia Estados Unidos para flexibilizar los aranceles.

  • La fórmula de aranceles recíprocos apunta a castigar a países con prácticas comerciales desleales. ¿Cree que esta estrategia será efectiva o podría resultar contraproducente?

Creo que más que un castigo, es un incentivo para iniciar una nueva negociación y reorganizar, geopolíticamente hablando, el comercio internacional. Esta es la gran oportunidad que está planteando la administración Trump y que él pudiese capitalizar.

Considero que los aliados occidentales deberían tomar en cuenta que se busca aumentar la eficiencia económica a través de redes interdependientes de comercio, bajando los riesgos estratégicos de realizar intercambios con naciones que practican antivalores. En este caso, creo que ese es el objetivo inicial.

Si se logra —y sobre todo bloques como la Unión Europea, algunos países en Latinoamérica e incluso socios comerciales del Pacífico como Taiwán y Australia logran sincerar las cargas arancelarias hacia bienes y servicios norteamericanos— se puede obtener un ganar-ganar. De lo contrario, si se continúa en esta guerra comercial y la administración Trump se ciega imponiendo imperativos políticos y estratégicos sobre la economía, bajo argumentos de seguridad nacional, vamos a crear una teoría de autosuficiencia que conduce a pérdidas económicas gravísimas e incluso pone en riesgo estratégico a Estados Unidos.

Lo perjudicaría en la carrera espacial, en la tecnológica, incluso en los sectores primario y secundario globales.

  • ¿Qué respuesta anticipa de los países afectados y cómo podría evolucionar la dinámica comercial internacional ante estas medidas?

Las respuestas anticipadas aún se desconocen con exactitud. No obstante, grandes consorcios norteamericanos como Walmart han indicado que ciertos proveedores chinos estarían dispuestos a absorber las cargas impositivas generadas por los aranceles. Si esto es cierto, los Estados Unidos estarían marcando una posición temprana para presionar por una mayor sintonización de las relaciones comerciales y de la competitividad internacional con China.

Esto podría derivar en una mejora de las relaciones o en que los chinos, más que desear, necesiten mantener su presencia en el mercado estadounidense, su principal comprador.

La Unión Europea está dividida. Considero que Italia buscará negociar, como lo hizo anteriormente con el aceite de oliva. Grecia también lo hizo. Alemania podría seguir el camino italiano. España, Portugal, algunos nórdicos y Bélgica podrían tomar decisiones recíprocas e incluso usar esta oportunidad para aumentar el gasto público y subvencionar a las empresas más afectadas.

Dos aliados fundamentales, México y Canadá, no fueron tarifados inicialmente. Eso revela el objetivo político. En menos de 24 horas, el gobernador de Ontario ya había mostrado intención de eliminar medidas si Estados Unidos hacía lo mismo. El primer ministro canadiense también reaccionó en la misma línea.

Israel, a pesar de haber eliminado todos sus aranceles y aparecer en la lista con un 17% de aranceles, buscará un acuerdo. Esto se repetirá en muchos países. Es una gran oportunidad o una gran pérdida para la administración Trump.

  • Considerando que se ha declarado una “guerra comercial” al mundo, ¿cómo se integra esta medida en el marco global de tensiones comerciales y qué consecuencias a largo plazo podría tener?

Esta pregunta se conecta con la anterior. Insisto: se debe reorganizar la geopolítica comercial internacional, comenzando incluso por un análisis introspectivo de cada nación. Hace unas semanas, Mario Draghi publicó en el Financial Times una crítica a las medidas que él mismo apoyó como funcionario europeo, relacionadas con las cargas impositivas de la UE.

Las empresas europeas enfrentan más del 110% de gravámenes en servicios y 45% en manufactura, además de regulaciones burocráticas que afectan su competitividad, incluso dentro de su zona. Imaginemos eso enfrentado al comercio internacional.

Si analizamos la escena global, Estados Unidos tiene un 35% del comercio internacional, la UE cerca del 30%, y países emergentes como India (88% de aranceles), Rusia (87%), Indonesia (86%), Vietnam (77%), Brasil (79%), Turquía (74%).

Nunca hemos visto escándalo global por esos niveles. Pero cuando es EE.UU. el que impone aranceles, sí se genera conmoción. Este nuevo panorama abre una oportunidad para redefinir las reglas del juego o para un conflicto comercial que termine aniquilando el intercambio global.

La humanidad necesita del intercambio. Mientras los países mejor identifiquen sus ventajas comparativas, mejores serán sus relaciones comerciales. El libre mercado necesita muchos participantes y mínima intervención. Si nos encerramos en grupos proteccionistas, estamos dinamitando la eficiencia del sistema.

  • ¿Qué riesgos y oportunidades ve en el incremento de medidas proteccionistas para economías emergentes y desarrolladas?

Las oportunidades son muy escasas. Se podría alegar que un arancel favorecerá a un pequeño productor local, porque su competencia extranjera será más cara. Pero habría que ver si ese productor tiene la capacidad de competir realmente.

El comercio existe porque los agentes económicos pueden desarrollar competitividad por sí solos. El problema de los aranceles e impuestos es que distorsionan las señales de precios del mercado, lo cual impide una asignación eficiente de recursos. Por tanto, no hay eficiencia ni generación de riqueza.

En cambio, los riesgos son mucho más previsibles. Países emergentes suelen depender de sus exportaciones —como Sierra Leona con la minería o Venezuela con el petróleo— y no tener diversificación económica los hace vulnerables. Si estos productos clave se ven afectados, se golpea directamente a la economía del país, a los hogares y al consumo.

  • Frente a este nuevo escenario, ¿qué estrategias recomendaría a empresas y gobiernos para mitigar los posibles efectos negativos de la escalada de aranceles?

Las recomendaciones iniciales para las empresas son: buscar mayor competitividad, diversificar sus líneas de distribución y de productos. La competitividad nace precisamente de la libertad de quienes lideran esas empresas para generar valor y diferenciar su oferta.

A nivel gubernamental, esta es una gran oportunidad para impulsar el libre comercio y el libre mercado. Muchos gobiernos deberían entender que los controles cambiarios, el escaso acceso a inversión extranjera y las limitaciones a las libertades individuales afectan al empresario, al consumidor y a la economía en general.

  • Palabras finales:

Los aranceles son impuestos. Y como todo impuesto, generan pérdidas tanto al Estado como, sobre todo, al consumidor final, que es quien mantiene la economía. Las medidas de Donald Trump, a mi juicio, buscan utilizar los aranceles como instrumento de negociación.

'Make America Great Again' no se trata tanto de imponer aranceles, sino de lograr que otros países dejen de aplicar gravámenes injustos a productos norteamericanos. Si se logra eso, EE.UU. puede aumentar su volumen de exportaciones, generar más riqueza y crecimiento económico.

Es un llamado al mundo occidental para definir si quiere hacer alianzas con los BRICS o con Estados Unidos. Canadá y México tienen aquí una gran oportunidad para establecer un tratado comercial justo, con reglas claras. Y Latinoamérica tiene una chance única para no repetir el destino de África, prácticamente hipotecada a China.

Confío plenamente en que esto será un punto de negociación. Si se avanza con los aranceles, la administración Trump no solo condenará la economía de Estados Unidos, sino que pagará altos costos políticos.

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