
por Sebastián Muzi
Dimitri Medvedev no sólo es el expresidente de Rusia. También es la mano derecha de Vladimir Putin. Y eso, en la actualidad de Moscú, pesa más que cualquier otro cargo político.
Conocido por sus declaraciones incendiarias, el exmandatario volvió a criticar a Europa y aseguró que su país puede soportar las sanciones y aranceles que se le impongan.
“Rusia prácticamente no comercia con Estados Unidos ni con la UE: casi la totalidad de su facturación está sancionada. Pero seguimos evolucionando, y a un ritmo bastante decente: en el primer trimestre de 2025, el crecimiento rondará el 3%. Así que no hay necesidad de preocuparse. Siguiendo el consejo inmortal de Lao Tzu, vale la pena sentarse en la orilla y esperar a que el cadáver de un enemigo pase flotando junto a nosotros. El cadáver en descomposición de la economía es la Unión Europea”, escribió en su canal de Telegram.
Si bien al Kremlin no han llegado nuevas sanciones por parte de Estados Unidos, esto se debe a que Donald Trump excluyó a Rusia, Cuba, Corea del Norte y Bielorrusia de su ronda de aranceles globales porque ya pesan sobre estos países severos castigos económicos.
En sintonía con Medvedev, la vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, aseguró que “la Unión Europea se está hundiendo”, ya que “es evidente el declive de su economía, su política, su industria, su producción y sus finanzas”.
"Trump ha manipulado brutalmente el sistema de comercio global, imponiendo aranceles a casi todo el mundo. Las consecuencias serán globales. Se impondrán aranceles contraproducentes a los productos estadounidenses. Se romperán viejas cadenas comerciales, pero surgirán otras nuevas”, expresó la portavoz.
En momentos donde la paciencia de Trump se va agotando por la falta de resultados concretos en la tregua entre Rusia y Ucrania, el enviado del gobierno ruso a Washington, Kirill Dmitriev, aseguró que hubo "tres pasos hacia adelante", lo que puede sugerir que la paz en la guerra con su vecino parece más cercana.
El emisario moscovita se reunió el miércoles en la Casa Blanca con el encargado estadounidense para Oriente Medio y Rusia, Steve Witkoff, el mismo día en el que el magnate norteamericano anunció aranceles para la mayoría de los países del mundo.
Dmtriev admitió que la relación ha estado congelada durante tres años y que, por lo tanto, "el proceso de diálogo y de resolución llevará tiempo, pero sin duda es positivo y constructivo". El emisario de Putin aseguró que en sus reuniones no se habló de un levantamiento de sanciones a Rusia, pero dijo que las empresas estadounidenses serían bienvenidas a operar en el país.
Pese a ello, los que comienzan a despertarse del letargo son los líderes europeos, que dependieron casi exclusivamente del paraguas de la OTAN para protegerse de una eventual avanzada de las fuerzas rojas.
El secretario general de la organización atlántica, Mark Rutte, elogió los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos para poner fin al conflicto con Ucrania, pero dejó entrever que "ahora la pelota está en el tejado ruso, así que tenemos que ver qué ocurre”.
En tanto, desde el otro bando en disputa, Kiev, pidieron a EE.UU. la creación de un mecanismo de control claro de las treguas, ya que no existe nadie puede verificar “el cumplimiento del alto el fuego en el mar Negro”.
"Consideramos que la parte estadounidense tiene todas las posibilidades para hacerlo realidad", expresó el jefe de la Oficina Presidencial ucraniana, Andrí Yermak.