06/11/2026 - Edición Nº1368

Política

Ciudad de Buenos Aires

A 30 años de la Constitución porteña, sus protagonistas revisan el legado de la autonomía y los desafíos pendientes

30/09/2026 | Ibarra, Telerman, Larreta, Mauricio y Jorge Macri hicieron un balance en la UBA: la crisis de 2001, los hitos y más.

El aniversario de la Carta Magna de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) reunió este miércoles a ex jefes de Gobierno porteño, convencionales constituyentes y especialistas en Derecho Constitucional para debatir la transformación institucional y las cuestiones que todavía permanecen abiertas.

Treinta años después de la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, sus protagonistas volvieron a encontrarse para revisar aquel proceso institucional y discutir cuánto cambió la vida política porteña desde que la Capital Federal comenzó a transitar el camino de la autonomía. El encuentro se realizó este miércoles en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), con la participación de dirigentes que tuvieron distintos niveles de protagonismo en aquella transformación.

La actividad se desarrolló bajo el lema “A 30 años de la Constitución porteña: sus protagonistas, su vigencia” y reunió a ex jefes de Gobierno porteño, convencionales constituyentes y especialistas en Derecho Constitucional. La jornada estuvo organizada junto al Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, la Asociación de Abogadas y Abogados de Buenos Aires y la Universidad de Belgrano.

Más allá del aniversario, la discusión tiene un trasfondo institucional que todavía conserva actualidad. La Constitución porteña fue el resultado de un proceso iniciado dos años antes, cuando la reforma de la Constitución Nacional de 1994 reconoció a Buenos Aires un régimen de gobierno autónomo y habilitó a sus habitantes a elegir directamente a sus autoridades locales.

Del intendente designado al gobierno elegido por los porteños

Durante buena parte de su historia moderna, Buenos Aires tuvo un régimen particular derivado de su condición de Capital Federal. La ciudad era sede de las autoridades nacionales y su administración dependía de un intendente designado por el Poder Ejecutivo de la Nación. Los porteños, por lo tanto, no contaban con el mismo esquema de elección de autoridades locales que caracterizaba a las provincias.

La reforma constitucional de 1994 modificó ese escenario. El nuevo artículo 129 de la Constitución Nacional reconoció a la Ciudad un régimen autónomo, con facultades propias para dictar normas y ejercer funciones jurisdiccionales. También estableció que sus habitantes elegirían directamente al jefe de Gobierno porteño y que debían designar representantes para elaborar el estatuto institucional de la nueva Ciudad Autónoma.

El cambio no fue solamente una cuestión de denominación. La autonomía significó que Buenos Aires comenzara a construir un sistema político e institucional propio, con autoridades elegidas por sus habitantes y organismos locales encargados de ejercer competencias que hasta entonces se encontraban concentradas en la estructura nacional.

Ese proceso desembocó en la Convención Constituyente de 1996. Los representantes elegidos para esa tarea tuvieron la misión de establecer las reglas fundamentales de funcionamiento de la Ciudad y el 1° de octubre de ese año sancionaron la Constitución porteña.

Una Constitución que fue más allá de organizar los poderes

La Carta Magna de la Ciudad no se limitó a distribuir competencias entre el Poder Ejecutivo, la Legislatura y la Justicia local. También incorporó un amplio catálogo de derechos y garantías y estableció principios para orientar las políticas públicas porteñas.

Educación, salud, ambiente, vivienda, trabajo, cultura, igualdad, protección de niños y adolescentes, personas mayores, personas con discapacidad, consumidores y usuarios son algunos de los ámbitos contemplados por el texto constitucional. A esto se sumó el diseño de organismos de control y mecanismos destinados a ampliar la participación ciudadana en los asuntos públicos.

La Constitución también estableció un esquema institucional diferente al que había regido durante la etapa de la Capital Federal. La Ciudad pasó a contar con una Legislatura unicameral, un Poder Judicial propio y órganos específicos como el Consejo de la Magistratura y el Ministerio Público, dentro de un sistema pensado para ejercer las competencias derivadas de la autonomía.

La creación de las Comunas fue otra de las expresiones de ese proceso. La descentralización buscó acercar determinadas decisiones y mecanismos de participación a los distintos barrios porteños, incorporando una dimensión territorial al nuevo diseño institucional.

Una autonomía que todavía tiene zonas en discusión

Sin embargo, la autonomía porteña nunca quedó completamente desligada de la relación con el Estado nacional. La propia Constitución Nacional contempló la situación particular de Buenos Aires por continuar siendo la Capital de la República y estableció la necesidad de preservar los intereses federales vinculados con esa condición.

Sobre esa base se sancionó la Ley 24.588, conocida como Ley de Garantías de los Intereses del Estado Nacional en la Ciudad de Buenos Aires, que estableció un marco para la distribución de competencias entre la Nación y el Gobierno porteño.

Esa convivencia entre autonomía y capitalidad nacional explica buena parte de las discusiones institucionales que atravesaron las últimas tres décadas. La transferencia de competencias, los alcances de las facultades porteñas y la relación entre las autoridades nacionales y locales fueron, y continúan siendo, cuestiones centrales del debate.

Por eso, el aniversario de la Constitución no funciona solamente como una mirada retrospectiva. También abre una pregunta sobre el grado de autonomía alcanzado por la Ciudad y sobre aquellas áreas en las que el proceso iniciado en 1994 y consolidado en 1996 todavía presenta discusiones pendientes.

Treinta años después, el balance de sus protagonistas

En ese contexto se desarrolló el encuentro de este miércoles. La presencia de dirigentes que participaron de distintas etapas de la vida institucional porteña permite reconstruir el proceso desde perspectivas diferentes y, al mismo tiempo, poner en discusión qué vigencia conserva aquel diseño constitucional.

Los ex jefes de Gobierno porteño vivos y el actual, Jorge Macri, estuvieron presentes. Mauricio y Jorge Macri a través de un video, mientras que Aníbal Ibarra, Jorge Telerman y Horacio Rodríguez Larreta lo hicieron de manera presencial. Cada uno de ellos hizo uso de la palabra, a modo de memoria y balance de los años en que les tocó gestionar la Ciudad. El encargado de abrir la jornada fue Jorge Macri.

Fernando de la Rúa y Enrique Olivera están fallecidos, pero en el orden cronológico, el que los siguió —con dos mandatos— fue Aníbal Ibarra (2000-2003 y 2003-2006). El exreferente del FREPASO recordó que a poco de haber asumido su primer tiempo, le tocó enfrentar la crisis de 2001. En ese año difícil para la economía argentina, la Ciudad fue —junto con Santa Cruz— uno de los pocos distritos que no emitieron cuasimonedas. En 2003 Ibarra logró la reelección, pero su mandato quedó trunco, al ser destituido a consecuencia de la tragedia de Cromañón.

Luego fue el turno de Jorge Telerman, quien asumió a consecuencia de la destitución de Ibarra, por su condición de vice jefe de Gobierno porteño. El oriundo de Villa Crespo completó el mandato de su antecesor y aspiró a la reelección, pero fue vencido por Mauricio Macri.

Sobre sus casi dos años al frente del Ejecutivo porteño, destacó como hitos de su gestión la búsqueda de acuerdos con todas las fuerzas políticas de entonces (2006-2007), asumiendo que era la manera de estar en el cargo sin ser un líder político. Como el mayor logro de su gobierno, destacó el trabajo realizado en el área de cultura.

Mauricio Macri (2007-2011 y 2011-2015) remarcó que el cargo de "alcalde" le permitió tener cercanía "para resolver el problema de la gente" que no tuvo más tarde, cuando fue presidente de la Nación. En lo que hace a la gestión, destacó como grandes hitos el Metrobús, la creación de la Policía de la Ciudad —que en un primer momento se llamó Policía Metropolitana— y la obra del arroyo Maldonado, que fue la que le permitió años después acuñar el famoso latiguillo "no se inunda más".

Por su parte, Horacio Rodríguez Larreta (2015-2019 y 2019-2023) dejó en claro que en su gobierno no había prioridades porque "todo era prioridad". Resaltó el trabajo realizado en relación a la formación de los agentes policiales, a los que se obligaba a estudiar para ascender. También se refirió a la renovación de parques, veredas y espacios públicos, que en apariencia son un tema menor, pero que en el fondo "mejora la vida de la gente".

Horacio Rodríguez Larreta junto a otro hombre durante la jornada por los 30 años de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

Horacio Rodríguez Larreta, durante la jornada por los 30 años de la Constitución porteña.

En materia de integración urbana, se mostró orgulloso del trabajo realizado en las villas de la Ciudad, tomando como ejemplo a Fraga —en Chacarita— y a la ex Villa 31 de Retiro. Al tiempo de ponderar su labor, lamentó que el actual gobierno porteño la discontinuara. En ese sentido, Larreta aprovechó la oportunidad para deslizar críticas a Jorge Macri, otrora ministro suyo.

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